ENROQUE

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 6/26/2019 12:00:00 a. m.

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1948

Con una máquina del tiempo podía acceder a los recursos y cómplices necesarios para montar cualquier simulacro. Trazar surcos con falsos indicios que disolverían su presencia en diferentes épocas; sembrar en el futuro semillas de discordia que lo alteraran cuando se volviera presente.

Su olfato recolector le indicó que debía regresar con otra identidad y acceder a fuentes de interés no exploradas por su paciencia, especializada en la cosecha de recompensas invalorables. Revisó aquellas viejas postales conservadas como un recordatorio de cada punto seguro de traslación y se decidió por el que le pareció el más olvidado: la Piedra del Sapo.



No era supersticioso, pero cada vez que se disponía a emprender un salto temporal, buscaba en el reverso, algún indicio escrito que le sirviera de augurio. La primera postal revisada, carecía de mensajes y buscó una más antigua que hubiera sido circulada.



El manuscrito de 1937 no lo defraudó:



Queridas chicas

Después de varios días que nos encontramos
por acá, gozando de estos buenos aires
y con el arreglo de la casa, me fueron pasando los días
siempre para escribirles deseando ésta los encuentre
a todos muy bien son nuestros deseos.
Por aquí llevamos unos días de una temperatura de fuego.
Reciban un fuerte abrazo de mamá y mío.

Carola

Habiendo fraguado su propio sepelio, Mr Manfred Mullog ya estaba en condiciones de abandonar la comodidad de aquel pasado elegido, para aventurarse una vez más en ese futuro que para su origen, también ya era un recuerdo.

AMPOLLA

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 6/21/2019 12:00:00 a. m.

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1988

No era casual que las últimas imágenes que conservaba -y ya no restituiría a su época- pertenecieran al portal donde pensaba ocultar el cronoviatorem, que el altariano le había cedido para continuar con su tarea.


Las dispersó entre los libros que pensaba donar a la Biblioteca Popular y aprovechó la distracción colectiva de los festejos del Cuarto Centenario altagraciense, para trasladarse hasta el faro de Myriam Stefford.

Pensó que finalmente dejaría de torturarse con una misión para la que no debió comprometerse jamás y con la que casi pierde la identidad, convirtiéndose en el primer miembro del pasado en participar de una cofradía del futuro a la que nunca pudo asistir.


Como en la foto para la revista Chacra del agricultor en la Estancia Los Cerrillos, cavó un hoyo al pie del olivo, sin saber que en plan de ocultar un tesoro, encontraría otro. La estocada de la pala quedó frenada por algún obstáculo en el sustrato, que resultó ser un cofre embozado por la corrosión. Logró abrirlo con cierta dificultad, pensando que mejoraría el escondite para su dispositivo, pero el contenido lo dejó al borde de la desesperación.

En el horizonte, la medianoche floreció de bengalas que rivalizaron en destellos con las joyas atrapadas en un fanal de cristal, de aquella falsa actriz que había aprendido a volar con la Cruz del Sur en su mano, convertida en un diamante de 45 kilates.

TIEMPOS

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 6/19/2019 12:00:00 a. m.

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1968

Nadie detectó que se había alejado de la cocina con los bolsillos rellenos de ciruelas pasas y la curiosidad inaugurada desde que había aprendido a caminar. Fue directo a la sala donde los muebles de madera oscura, apenas atisbados en la visita anterior, lo aguardaban con los cajones cargados de maravillas.

Tropezó con la alfombra de arabescos rojos y azules pero no cedió al llanto porque sobre una mesita con tapa de mármol negro, una bandeja de plata le ofrecía algunas tarjetas con paisajes. La novedad le había ganado al susto.



Una de ellas presentaba garabatos de tinta que todavía no podía comprender y la dejó caer apenas escuchó unos pasos que se aproximaban. Se ocultó tras la rúbrica de haya de una mecedora y a través del esterillado del respaldo, espió cómo su abuela postiza lo miraba sonriente.

- What are yo doing Darling?

Salió de su escondite y estiró los brazos hacia la abuela inglesa que no era la suya, pero por la que sentía tanto cariño como la que compartía su sangre.

- Así que te gustan las postales… Ya aprenderás a escribirlas, son ventanitas de belleza, amor y tiempo que envío a mis hijas que viven en Buenos Aires.

- Quero na…

- Entonces, ¿Se te antoja una manzana?

Walterio asintió con la cabeza, parpadeando unas largas pestañas, sobre el asombro de sus ojos infantiles.

LEGAJOS

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 6/14/2019 12:00:00 a. m.

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2028

Sentado ante una terminal informática del AMMA (Archivo Municipal de la Memoria Altagraciense), Martín Alarcón se dispone a revisar la Colección Altariana, con la premisa de hallar indicios que corroboren una extraña nota policial publicada en el diario Los Principios durante la primera década del siglo XX.

Se decide por las postales del Sierras Hotel circuladas a partir de 1908, especulando que algún huésped registrara sus impresiones sobre un hecho que debió quebrar su apacible estadía en la Villa.



Querido Hermano
todos los buenos augurios
que me deseaste a mí,
son los mismos para ti.
Que Dios te bendiga
conjuntamente con los
otros cadetes y felicidades
con todo el corazón.

Rubén F. Rodriguez

Cansado de leer saludos formales y entusiastas descripciones de paseos y reuniones sociales, cambia el rumbo explorando imágenes de los alrededores del Primer Paredón. Dos carpetas lo alertan con nombres similares:

PEÑÓN DE LA AMISTAD.
PEÑÓN DE LA DESPEDIDA.

La primera alberga un buen número de vistas del sitio natural cuyo interés turístico desapareció, con el paso de los años, bajo la sombra rala de los espinillos.

La segunda, apenas contiene una tarjeta cuya imagen es idéntica a otras ya consultadas en la carpeta anterior pero con el epígrafe cambiado.



Afortunadamente, presenta un manuscrito interesante:


2-3-920
Querida amiga:

¡Acabo de encontrarla en esta postal!
Y recordé aquel picnic que tantas veces comentó,
cuando alguien en el hotel narró la historia que a usted
tanto la conmoviera sobre la difunta sin nombre.
Regreso a mediados de mayo.

Le saluda desde estos bellos paisajes, Delfina.

Sra Margarita Alvear Ayacucho 1402 Capital

Martín Alarcón transfirió una copia del documento a su AVP (Ático Virtual Privado). La mención de “la difunta sin nombre” lo alentaba a continuar investigando aquel suceso extraviado en los espinales del tiempo.

UCRONÍA

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 6/12/2019 12:00:00 a. m.

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1918

Se miró al espejo oval con cierta timidez, la estadía de tres meses en Córdoba había encendido sus mejillas con un tono saludable que los ociosos salones de La Recoleta, le habían arrebatado entre recepciones protocolares y té canastas. Se acomodó el sombrero para que las alas pendularan sobre sus hombros, destacando las camelias y ornamentos de gasa y pensó que aquel paseo final la llenaría de zozobra ante el regreso.

Su esposo la aguardaba en la terraza, junto a otros huéspedes que ya habían abordado los carruajes dispuestos para la travesía. Los cocheros anunciaron que tomarían el té al pie del cerro que había originado una leyenda:


La comitiva tomó rumbo oeste y cruzó el arroyo buscando el Primer Paredón. Al llegar al sitio, algunas mesas y sillas plegables los esperaban para compartir una merienda previa a la fotografía grupal. La mujeres tomaron asiento mientras los mucamos del hotel servían infusiones y delicias hojaldradas, los hombres intercambiaban noticias sobre los últimos eventos sucedidos en la universidad mediterránea. Cierta incomodidad se escurría en los gestos ante ese inesperado brote de rebeldía juvenil que buscaba un compromiso institucional más científico y democrático con la sociedad.

El grupo se reunió nuevamente bajo la invitación de ascender al Peñón de la Despedida, ella volvió a acomodarse el sombrero y preguntó a una compañera de viaje si conocía el mito que hiciera famoso a ese paraje. La señora le respondió que una década atrás, una joven habría terminado con su vida sin dejar rastros sobre su origen y que desde entonces, el lugar había cambiado de nombre.

- Antes se llamaba “El Peñón de la Amistad”, pero los viajeros comenzaron a nombrarlo como lo conocemos ahora.

El fotógrafo dio las directivas para que los huéspedes del Sierras Hotel, posaran inmóviles antes de ser convertidos en una postal que atravesaría el tiempo con un nuevo enigma a resolver:



CAZADOR

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 6/05/2019 12:00:00 a. m.

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2018

Continuó acelerando por la recta y al llegar a una curva pudo presentir el faro abandonado entre las sombras de la madrugada y los destellos anaranjados de la autovía. Desvió la mirada hacia el parasol plegado donde guardaba la postal que su abuelo le había confiado con un secreto:


Del otro lado de la tarjeta, el recorte de una fotografía pegada junto al nombre de una constelación, le proponían la resolución de una leyenda: el destino del diamante más famoso del hemisferio.


Sigilosamente tomó por la colectora y estacionó en la banquina abandonada de la antigua ruta. Esperó unos minutos, comprobando que el paraje se encontrara completamente desierto y descendió de su camioneta con algunas herramientas al hombro.

No sería otro aventurero clandestino más, él tenía un dato preciso heredado por el padre de su padre y sabía cómo y dónde dirigirse sin dejar rastros de un vandalismo innecesario como el perpetrado por sus antecesores en el sepulcro profanado.

Quedó a espaldas del vertical mausoleo y localizó el olivo cuyas ramas no alcanzaban a proteger el sitio en el que se encontraba enterrada la urna funeraria de Raúl Baron Biza. Hundió la pala en el suelo estéril y cavó hasta que el cansancio y el resplandor del naciente lo alertaran del riesgo al que se estaba exponiendo. Un camión que se aproximaba por la nueva traza de la ruta, ahogó el ruido metálico de su último golpe en seco y por fin pudo identificar la tapa corroída de un cofre.

Con mucha dificultad lo abrió y el contenido lo dejó decepcionado. No se trataba del fanal de cristal sellado al vacío con las joyas de Myriam Stefford, entre las que supuestamente hallaría el mítico diamante “Cruz del Sur”, en su lugar extrajo lo que parecía ser un artefacto de medición, similar al componente de un antiguo teodolito. Decepcionado, disimuló las huellas del saqueo y regresó a su casa sin saber que había desenterrado el cronoviatorem oculto en el pasado por aquel altariano disidente.