viernes 6 de marzo de 2009

ESTADÍA

.
De niños, “El viejo de la bolsa” bien podía ser para quienes disfrutábamos del verano en el río, simplemente “el viejo de La Bolsa”, algún habitante entrado en años de la zona y sin ninguna intención de secuestro ante nuestra resistencia por la sopa. Y es que ese nombre tan curioso para una de las villas ribereñas, con sus calles abovedadas por plátanos, eucaliptos y castaños era apenas una interpretación del dibujo que traza cierta curva del Anisacate que por poco no se anuda así mismo, luego de circunvalar un par de cerros.
.
.
Hotel Sorrento.....“La Bolsa”.....Alta Gracia
.
.
Mi gran Maestro:
.
Aquí vivo ¡Cómo humillo!
.
Tan feliz como si hubiera estrangulado al chivo.
.
Ya comentaremos todo a mi regreso acotándole que siempre tengo presente la gravedad de su consejo, cuando me repetía que el casamiento me iba a caer muy bien. Hasta ahora es maravilloso. Saludos a tu Señora y un beso a la Nena, te abraza Eugenio.
.
Pasar unos días en “La Bolsa” no nos representaba ni a nosotros, ni a los turistas, ninguna penitencia…
.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

"Tudo é tão simples que cabe num cartão postal"
Bello laburo el tuyo
Saludos desde Brasil.

Walterio dijo...

Quien quiera que seas... muchas gracias por tan hermosa frase en portugués (amo la dulzura de ese idioma).

nélida dijo...

Si el río transformado en una bolsa cristalina, confesara sus pecados, qué no diría.
Tal vez, haya quedado algún que otro niño secuestrado en la emoción, por la anchura de su bravura en épocas de crecientes o por su mansa letanía de llegar a su origen.
besos

Walterio dijo...

Nélida: Me encantaron tus poéticas indagaciones sobre los pecados del río.

Gaby dijo...

es un lugar bellisimo la bolsa, hace tiempo qu eno viajo por alla... no debe haber cambiado mucho el paisaje.. besos

Walterio dijo...

Gaby: En algunos tramos, el río ha cambiado bastante.