UFANÍAS

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 7/03/2009 12:00:00 a. m.

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Alguna vez, la piedra abandonó la montaña cercana, para proteger la íntima calidez de lo doméstico:
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“Había dos Alta Gracias. Desde el núcleo histórico iglesia, convento y tajamar – se extendía “El Bajo”, en ligero declive, hacia la estación. Unos cuántos caserones donde veraneaban antiguas familias cordobesas ocupaban un lado y medio de la plaza cuadrada frente a la iglesia. Las demás casas del bajo, muy modestas, albergaban al comercio y la población local. “El Alto” consistía en un centenar de casas agrupadas en torno al enorme hotel Sierras, del otro lado del tajamar. Salvo dos que eran de piedra, eran todas iguales, “estilo chalet”, como decían, o sea con amplias galerías rodeadas por barandas de madera y adornadas, al borde del alero, con un festón de madera calada.”
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Del libro de Delfina Galvez “Nosotros Tres”.
 
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Alta (G)r(ac)ia Enero 2 de 1931

Mi querida Martina: Deseamos pasen un año y muchos más felices y contentos y que en vez de llegarnos una tarjeta nos llegue tu simpática silueta a pasar una temporadita con nosotros en estos aires tan sanos y en este rancho de piedra que es nuestra morada, con cariños a los tuyos son los deseos de Matilde y Jorge.
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Alguna vez, la íntima calidez de lo doméstico, abandonó la piedra cercana y la montaña... quedó desprotegida.
 

Comments (4)

Me resulta práctico que se identifique la piedra (y no el revoque a la cal, o el adobe, por ejemplo) como "estilo colonial" segun reza el pie de la postal.
Y esto debe ser justamente porque en Alta Gracia la Casa del Virrey es un clásico en esa técnica, a pesar que en el frente vecino de la iglesia, no pasa lo mismo (claro que en alguna parte de los laterales, si y a pesar de utilizarse una técnica compuesta: ladrillo, piedra, mortero de cal).

Este concepto de "colonial" puede tomarse entre comillas, pues revela la cultura popular de quien escribe el epigrafe de la postal.

Creo que es importante agregar, y para no dejar colgado el tema, que en otras ciudades de la provincia de Córdoba y de toda la región, no resultó así, los mampuestos (compuestos o simples) estaban muchas veces revestidos a la cal, y en las residencias con cierta jerarquía, los frentes no presentaban sus componentes a la vista.
Deseo que algunos profesionales de la construcción -no sólo los que intervinieron en la Manzana jesuitica de Córdoba- tuvieran un cachito de sentido común, y se pasearan antes por los monumentos coloniales antes de "descarnarlos" porque sí, para bautizarlos como "coloniales".
¿Que te parece Walterio?

Maru: Me parece muy oportuno aprovechar la postal como pretexto para plantear el tema. Al menos yo vislumbro dos ejes, el primero tiene que ver con el imaginario colectivo de lo colonial, excesivamente idealizado desde los textos escolares (generalmente editados en Bs. As.) por los estereotipos del cabildo, la casa de Tucumán y alguna que otra iglesia.
El segundo se relaciona con la interpretación contemporánea de las tecnologías de la época, que sobrevaloraron estéticamente un resultado técnico que originariamente no debía mostrarse y que por diversos motivos llegaron hasta nosotros de manera inconclusa, suficiente para desatar la manía exhibicionista de los muros, como gran aporte a la "puesta en valor" o "restauración" de un edificio. Tal es el caso de la Iglesia de la estancia de Jesús María.

La incansable calidez de la piedra, susurrando historias!

Nélida: Las piedras de los alrededores tienen mucho por contar.