viernes 30 de enero de 2009

COLONIA

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Los trenes llegaron hasta la cantera El Cerro y nunca se acercaron al Anisacate pero los empleados ferroviarios tuvieron su ciudadela casi en la entrada de La Paisanita con una vertiente alimentando la piscina y aquella magnífica atalaya desde donde todavía se pueden observar las aguas del río descarrilándose entre las piedras azuladas de su curso.
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A Gracia 11/2/59
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Angélica
saludos cariñosos para
vos y Bernardo. Regresamos el
domingo 22 a las 13 horas.
Saludos a Nely.
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Tus padres
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Las tardes de aquellos ferrocarrileros, deben haberse rubricado de senderos que ocultaban la sorpresa de una víbora, el sabor de los duraznos salvajes y el enigma de un rancho abandonado. Recuerdos envueltos en manojos de peperina al fondo de una valija, junto a la caja de alfajores y alguna piedrita con mica, aguardando el retorno en la estación de trenes de Alta Gracia.
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4 comentarios:

El Gemelo Malvado dijo...

Cómo va, W
En marzo --maso-- regreso. NO he estado con mucho tiempo y tampoco he tenido tiempo para escribir mucho --de hecho, he estado subiendo mucho "preprogramado" a EGM
Prometo traer algo cuando pase por aquí.

Walterio dijo...

Diego: Yo sigo en Florianópolis y tampoco se cuando retorno de las arenas del Atlántico a las del Anisacate.

nélida dijo...

La colonia ferroviaria, un paraíso en medio de otro.
He estado un par de veces por ahí, la verdad es que se siente muy bonito!!

Walterio dijo...

Nélida: Es cierto, yo guardo varios recuerdos infantiles: un brevísimo noviazgo a la sombra de sus pinos y un ascenso por esa precaria escalera de madera hasta el mirador desde donde pude ver al Anisacate crecido.