miércoles 28 de octubre de 2009

INFANTE

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Una tarde primaveral del siglo pasado
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Me recuerdo bajo un sauce, leyendo el capítulo XIV de Tom Sawyer...
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"Cuando Tom despertó a la mañana siguiente se preguntó dónde estaba. Se incorporó, frotándose los ojos y se dio cuenta al fin. Era el alba gris y fresca, y producían una deliciosa sensación de paz y reposo la serena calma en que todo yacía y el silencio de los bosques. No se movía una hoja; ningún ruido osaba perturbar el gran recogimiento meditativo de la naturaleza. Gotas de rocío temblaban en el follaje y en la hierba. Una capa de ceniza cubría el fuego y una tenue espiral de humo azulado se alzaba, recta, en el aire."
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(...)
"Poco a poco el gris indeciso del amanecer fue blanqueando y al propio tiempo los sonidos se multiplicaban y la vida surgía. La maravilla de la naturaleza sacudiendo el sueño y poniéndose al trabajo se mostró ante los ojos del muchacho meditabundo. Una diminuta oruga verde llegó arrastrándose sobre una hoja llena de rocío, levantando dos tercios de su cuerpo en el aire de tiempo en tiempo y como olisqueando en derredor para luego proseguir su camino, porque estaba "midiendo", según dijo Tom; y cuando el gusano se dirigió hacia él espontáneamente, el muchacho siguió sentado, inmóvil como una estatua, con sus esperanzas en vilo o caídas según que el animalito siguiera viniendo hacia él o pareciera inclinado a irse a cualquier otro sitio; y cuando al fin, la oruga reflexionó, durante un momento angustioso, con el cuerpo enarcado en el aire, y después bajó decididamente sobre una pierna de Tom y emprendió viaje por ella, el corazón le brincó de alegría porque aquello significaba que iba a recibir un traje nuevo: sin sombra de duda, un deslumbrante uniforme de pirata."
Mark Twain.
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Nunca tuve islas en el Chicam Toltina donde enterrar tesoros, pero más de un barco de papel, escrito con mis versos más improlijos se estrelló contra las piedras redondeadas del arroyo.
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Crónicas de un altariano.
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Alta Gracia - Una Vista del Arroyo.
(Nicolás. 13-05-1908).
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4 comentarios:

en el agua del tiempo... dijo...

Genial la conexión de la fotografía con la historia de Mark Twain!
Por mis lares, las islas son casi inalcansables si no tienes un barco de verdad... pero cuando era muuuy chica,recuerdo que mi abuela nos acompañaba a dejar los barquitos de papel debajo del cordón de la vereda, donde se juntaba el agua de lluvia y corría como un arroyo...
Un saludo
Laura

Walterio dijo...

Laura: Cuando me llegó la postal la asociación fue directa.
Por acá las islas más cercanas son las del río Anisacate y son facilmente conquistables a pie, salvo que esté crecido.

Gaby dijo...

tantisimo tiempo, vengo a dejarte mis besos de retorno...
Besos!!!!

Walterio dijo...

Gaby: Gracias Gaby, yo también ando perdido por mi anticuario, pero es por motivos técnicos.