RINALDI

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 11/04/2011 12:00:00 a. m.

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Atilio creía que las aparatosas cámaras de fotos, ejercían en los perros la misma atracción que las ruedas de carros, jardineras, sulkis y automóviles. Contaba en su archivo, decenas de negativos de cristal donde un peludo intruso acaparaba todo el interés y simpatía de quienes luego recibían la postal o la fotografía encargada.

La pequeña aldea serrana estaba llena de pulgosos callejeros, flacos mendigos de las pensiones y hoteles, que nunca se cruzaban con los aristocráticos caniches traídos desde Buenos Aires, eternamente acariciados por manos enguantadas y enjoyadas, mascotas que hasta contaban en ciertos lugares como el Hotel Eden de La Falda, con un cementerio…
 
Frente a la casona de Villa Carlos Pellegrini, Atilio dispuso su equipo como siempre y cuando hundió la cabeza bajo el manto protector de la cámara, sucedió lo habitual, un ladrido lo hizo trastabillar enredándose con el fuelle. Despeinado pegó un grito en un vano intento por espantar a la perrita que le meneaba la cola con intenciones amistosas, buscó en sus bolsillos y encontró el alfeñique que unos minutos antes le había convidado la propietaria que le encargara el trabajo.
 
Con asombrosa precisión, atrapó la dulce ofrenda en el aire y se echó a sus pies para mordisquearla, distracción que Atilio aprovechó para volver a intentar una toma de los balaustres, lambrequines y palmeras.
 
En el momento preciso en que el diafragma parpadeaba atrapando la luz y el tiempo, alcanzó a ver que su fortuita compañera también había decidido posar para la posteridad, pero al abandonar la penumbra del paño algo contrariado por la intromisión, se dio cuenta que la traviesa ya no estaba en la vereda. Dio unos pasos, miró a su alrededor y no hubo manera de encontrarla. El alfeñique yacía en la tierra, húmedo de ausencia…
 
 
No tenía idea en dónde se encontraba, tenía la sensación de haber hecho un largo viaje y a gran velocidad. Sentía frío y todo a su alrededor resultaba terriblemente extraño. Oía palabras desconocidas y en su lengua perduraba el rústico sabor de la caña de azúcar…
 
Manos enguantadas, muy distintas a las que mimaban a los caniches y malteses hospedados en el Sierras Hotel, la atraparon con firmeza y la llevaron a un sitio donde se sintió muy confundida porque unos hombres poco amistosos le decían Kudryavka otros Zhuchka o Limonchik hasta que todos se pusieron de acuerdo en llamarla LAIKA.

 
Un 3 de noviembre de 1957, los rusos enlataban a una perrita callejera en el Sputnik 1 por la humana vanidad de conquistar el cielo, pero a las pocas horas su canino corazón se volvió polvo estelar.
Desde entonces… algunos imaginamos que en el oscuro silencio del espacio, sus ladridos quiebran las reglas de la física para vigilar nuestro cósmico devenir.
 
  
Desde la idealizada Altaria, los fotógrafos del cielo la siguen buscando, para que retorne a sus calles…

Comments (14)

Muy lindo relato! las perritas son casi idénticas, buenísima idea la de transportarla a los años cincuenta y encima aprovechar la postal del observatorio como parte de esta histora fantástica. Quiero más ficción altariana!

Alejandro; Cuando inauguré el blog, lo hice con la idea de publicar relatos basados en las postales, pero quizás por el tiempo demandado, "La Fragilidad..." se manifestó con una identidad que no me disgustó pues terminó siendo una especie de rompecabezas de textos e imágenes reales y no tanto con cierto dinamismo intertextual y multimedial muy apropiado para este formato virtual. Aún así, de tanto en tanto escribo alguna historia para recuperar aquella idea inicial, podés encontrarlas bajo la etiqueta RELATOS.

esa es la casa vieja que está en la sarmiento, casi al frente de la antigua terminal ¿no?
saludos

Mi querido Walterio! No sé cuánto hacía que no leía algo tan bello. Me encantó !!!!! Reclamo más!!!!! Lo he disfrutado tanto! un gran abrazo!!!!!

Anónimo: Hay un par de casas muy parecidas, sospecho que podría ser una que se encuentra frente a la vereda norte del ex Policlínico Ferroviario, pues hasta conserva las palmeras.

Su: Muchas gracias por el halago, espero poder ofrecer otras historias como este fantasioso origen y teletransportación de Laika. Hay que debérselo al bueno de Atilio Rinaldi que sin proponérselo, nos heredó una imagen tan cargada de sugerencias.

Gracias Walter!!!!. Ya estaba extrañando tus relatos. Todos hemos tenido alguna historia con estos "pulgosos" o Diógenes cualquiera, que todavía nos traen melancólicos recuerdos. Por supuesto no tan originales!. Mis cariños.

Nora: Nuestros entrañables amigos callejeros se merecían un homenaje que se cruzara con la historia. En casa tengo una adorable dama comechingona rescatada de la calle, que es tan solidaria conmigo que llora a mi lado cuando percibe que estoy triste.

dulce relato, tan dulce como el alfeñique.
saludos.

Muy bueno Walter, y qué tal si los perros fueran encarnaciones de antiguos habitantes que vuelven a Carcosa a verificar los restos y nosotros ingenuos creyéndonos los vivos. Un abrazo, Cintia

Nélida: Aunque la historia real fue menos dulce...

Cintia: Los perros son un misterio.

Pablo: Hola me encanto ver tantas imágenes de Alta Gracia en el pasado. Veo que atrás de la fotografía dice Atilio Rinaldi queria saber si alguien sabe si esa casa de fotos mantiene algún registro de sus clientes, o dónde su ubicaba dicha casa, desde ya muchas gracias. arias_toranzo@hotmail.com

Pablo: La casa de fotografías ya no existe pero voy a averiguar si es posible hallar un indicio de lo que preguntás.