ESTELAR

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 10/10/2008 11:00:00 p. m.

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En los morteros horadados por los comechingones, las estrellas navegan tras una jornada de lluvia.
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La voluntad cósmica puso sus trampas para que otros hombres cazaran constelaciones en el cielo de Paravachasca.
 
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 Sobre la Sierra del Tala y a 1290 m de altura, una cúpula de metal y piedra se levantó en 1928 para albergar el telescopio reflector fabricado por "The Warner & Swasey Co." de Cleveland.
Con un espejo parabólico de 154 cm de diámetro ganó en la época el quinto lugar de importancia en el mundo, pero recién fue inaugurado en 1942.
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Mario Bunge, José Antonio Balseiro y Ernesto Sábato se formaron bajo el yelmo plateado de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, contemplando las mismas estrellas atrapadas en los ojos pétreos del Chicam Toltina..

Comments (8)

Walterio, encontré esta información en una fuente muy confiable on line, publicada en febrero de 2003. Me parece que puede aportar datos históricos y cuestiones inherentes a este tema. Desde aqui un recuerdo al Sr. Angel Gomara.

FALLECIÓ UN PIONERO DE LA ASTRONOMÍA ARGENTINA
El 20 de febrero falleció en la ciudad de Córdoba, el Sr. Ángel Gómara. Gómara había nacido el 19 de febrero de 1907 en Casante -Navarra, España- y se trasladó a la Argentina en 1911.
A los 21 años comenzó a trabajar en el Observatorio Nacional Argentino, hoy Observatorio Astronómico de Córdoba, colaborando con su tercer director, el Dr. Charles Dillon Perrine, en los primeros estudios espectroscópicos de objetos nebulosos del hemisferio sur. Cuando Dillon Perrine imaginó y comenzó la construcción del Observatorio en Bosque Alegre, fue también Gómara quien colaboró en la obra civil y en la construcción de la cúpula de la Estación Atrofísica de Bosque Alegre, bajo la dirección del ingeniero Federico Weiss.
Cuando por cuestiones políticas jubilaron anticipadamente al Dr.
Perrine, y más tarde asumió la dirección del Observatorio el primer astrofísico argentino, Enrique Gaviola, le encargó a Gómara el montaje del telescopio de Bosque Alegre.
El telescopio había sido guardado en la montaña a la espera de la
terminación del espejo. Este aparato, de alta tecnología para la época, no contaba con planos detallados, ni instrucciones de armado y montaje, ni planos de circuitos y mucho menos con asesoramiento de los constructores.
Faltaban además diversas piezas de gran importancia, entre ellas el sistema de seguimiento que permitiría al telescopio contrarrestar el movimiento de rotación de la Tierra para seguir al astro observado en su trayectoria aparente por el cielo.
Gaviola y Gómara junto a tres peones y con herramientas prestadas
por el ferrocarril, montaron el telescopio correctamente y en tiempo record. Diseñaron y construyeron las piezas faltantes e incluso realizaron modificaciones que mejoraron las prestaciones del aparato. Ejemplo de esto último fue la celda de soporte del espejo de 1,5 metros, que, por un diseño deficiente, se deformaba cuando el telescopio se inclinaba. Aún hoy, la mecánica del telescopio de Bosque Alegre continúa funcionando a la perfección.
Sin dudas, el telescopio de Bosque Alegre no se hubiera podido terminar sin Gómara. Durante muchos años más, Gómara trabajó en la mecánica de alta precisión, construyendo el primer espectrógrafo de red diseñado en nuestro país y varios telescopios menores.
Gracias al trabajo de Ángel Gomara, en las décadas siguientes, en la Estación Astrofísica de Bosque Alegre se realizaron grandes trabajos de investigación, como el Catálogo de Galaxias Australes de José Luis Sersic,
otros catálogos de estrellas e investigaciones sobre estrellas "enanas blancas" y galaxias cercanas como las Nubes de Magallanes.
Tras 95 años de larga y productiva existencia, la vida del Sr. Ángel Gómara se ha apagado, pero su recuerdo y su fecundo trabajo, sin duda quedarán en la historia de la Astronomía Argentina.

Extraído de: http://www.fcen.uba.ar/prensa/educyt/2003/ed215b.htm

Maru: Agradezco tu aporte, pues enriquece la breve reseña que realicé sobre Bosque Alegre, una prueba más de que el esplendor de la zona no solamente brilló en las copas del Sierras, si no también en el ingenio de nuestros científicos.
Ojalá el país volviera a otorgarles la prioridad que se merecen.

quiero, muero por ir a un observatorio!!!!

María Gabriela: Era y sigue siendo una excursión tradicional para las escuelas altagracienses.

Esto está escrito y sólo busca ser compartido entre los que tienen escondida un alma de niño.
De camino a nuestra casa veraniega a la vera del Anisacate, mi mamá nos contaba la historia de un amor no correspondido.
Un gigante pensando cómo vencer la indiferencia, había salido a buscar por el mundo la perla más nacarada, la más grande y más perfecta de todas. Por amor, era capaz de ir al rincón más desconocido y vencer todas las pruebas, por más difíciles que les tocaran. Justamente por semejante metejón, la encontró allá lejos, entre los mares del Pacifico Sur, desde donde volviera a culminar la hazaña.
Mamá nos decía que no había explicaciones para entender porqué el gigante habría olvidado resguardar doblemente su tesoro. La perla, entre tantos trotes, se había deslizado por el huequito más insignificante de su bolsillo, y tras esa situación, también se perdió su cordura.
Matizada entre los pinos, en el horizonte oeste del camino hacia Alta Gracia, una perla tan brillante y tan nítida como la de la historia, se encuentra aguardando a su dueña.
Se dice que ella sigue esperando su turno para consagrarse legítimamente como entrega de amor.
Maru!

Maru ¿Descenderá su dueña algún día de las estrellas?

(Es una historia hermosa).

En aquellos años, poder ver las estrellas de cerca desde un lugar como aislado como ese, seguro que daría la sensación de estar mucho más cera de ellas... Que disfrutes de vuestro verano y recibe un fuerte abrazo

Homo-Sapiensis: Hasta no hace mucho, con solo asomarme al jardín de mi casa, bastaba para deslumbrarme con la visión de las estrellas, al frente hay un campo así que no había polución luminosa, pero desde que inauguraron una estación de servicio (gasolinería) en la ruta existente a dos cuadras de mi calle, apenas puedo identificar a nuestra maravillosa constelación austral: la "Cruz del Sur".