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LUGARES

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 6/24/2011 12:00:00 a. m.

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Creo que los nombres, se fueron con los viajeros. Se los llevaron en sus equipajes, en sus diarios, en las postales que enviaron desde aquella villa serrana que hoy me cuesta identificar entre las inhóspitas medianeras levantadas para ocultar el paisaje. Los memoriosos, que añoran las mesas de los bares, la mirada cruzada en un saludo y las ceremonias del trago, el tabaco y la lectura, todavía conservan como un cristal de cuarzo hallado al costado del camino, la preciosa designación que el pasado destinó a las curvas del arroyo, a sus cascadas, a sus secretos…
 
 "El Baño del Obispo" - Alta Gracia F.C.C.A.


11-Febrero 1925 
Un afectuoso saludo desde las Sierras Cordobesas 
Donde al recordar a nuestro simpático Jefe 
Le envío su pintoresco baño, que posee por 
estos lugares (observe la fotografía). 

David Mi Zanaldi 


¿Qué obispo, subyugado por el sensual resplandor del arroyo, se habrá despojado del pudor para sumergirse en sus aguas?

USANZAS

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 9/18/2009 12:00:00 a. m.

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"Aniceto juntaba yuyos de la sierra, Güenos pa muchas cosas y pa curar muchas enfermedades y por eso le llamaban yuyero.

Todas las mañanas salía del rancho, a orillas del arroyo, cerca del "Pozo del Obispo", pileta natural donde se represaban las aguas entre las lajas y baño preferido de los veraneantes de Alta Gracia, en aquellos años, de fines del siglo pasado."

ALTA GRACIA - BAÑO DEL OBISPO
(...)
"Trepaba la cuesta, con la agilidad de sus catorce años, pasaba frente a la iglesia parroquial; se santiguaba; doblaba la esquina, en dirección a la sierra y al pasar tiraba algunos hondazos a las gallaretas, que nadaban en el Tajamar, buscando mojarras.

La población terminaba entonces detrás del lago. Después seguían las lomas, cada vez más empinadas hasta la cumbre; peladas las más cercanas al pueblo, porque les habían sacao el monte pa vender la leña.

Aquel día Aniceto tomó el sendero al poniente, entre las jarillas y los espinillos. Empezaban a cantar los cogollos, porque ya estaba el sol alto. Cortó ramitas de palo amarilo, perfumadas de menta, porque le gustaba sentir el olor y se paró frente a un piquillín que negreaba de fruta..."


"Sobre el suelo pedregoso del faldeo, abundaba la peperina, de hoja pequeña verde mate y de fuerte olor a menta.
El muchacho empezó la cosecha, cortando las matas y haciendo atados para la venta. Cortaba las plantas a cierta altura para que pudieran retoñar. Así le había recomendado la madre.

Las hojas servirían para hacerlas en infusión, para echarle al mate y darle sabor a la yerba, para hacer licor, hirviéndolas y echándoles almíbar y aguardiente. Para ayudar a la digestión en los enfermos del estómago y para darles un té a los chicos, cuando les hacía daño la comida."

(...)
"Completada la carga, caminó hasta el arroyo, se tendió en el suelo boca abajo y bebió de la vertiente que hervía, en el fondo de un ojo de agua. Sobre el lecho del arroyo, una alfombra de berros, con sus hojas redondas, ocultaba la corriente. Aniceto arrancó un puñao, para llevarle a la madre, para la ensalada y porque también era remedio."
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Del libro de Juan F. Cafferata "De la Córdoba de Ayer".
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