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OLEAJES

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 9/04/2019 12:00:00 a. m.

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Cuando descubrió aquella fotografía caída sobre el tapete de sensores del cuarto de recreación, supo que un miembro de su familia estaba reconstruyendo secretamente los paisajes del pasado vedados por el Superestado Global.


Los ojos temerosos del interrogado, no tuvieron otra opción que hacerle participar de la cofradía clandestina, pero aun tras iniciarse en el tráfico de nostalgias, descubrió que los latidos de su corazón iconoclasta, no se sincronizaban con el de aquellos viajeros del tiempo que pretendían reconstruir una ciudad disuelta en el olvido.

A la edad en que le fueron permitidos los saltos temporales, comenzó a explorar los confines de la historia, indagando las realidades ignoradas por los ojos selectivos de fotógrafos y cineastas. Pero a pesar de su oculta rebeldía, hubo una máxima de la que nunca pudo huir:

“Debes evitar enfrentarte a los Preceptores”


Una tarde de 1958, mientras contemplaba la superficie del tajamar apenas rizada por un par de botes amarrados al calicanto, la hija del altariano asumió identificarse con la facción disidente:

“Soy una tagaciana.”

COTEJOS

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 8/30/2019 12:00:00 a. m.

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Martín Alarcón presenció cinco traslaciones temporales de Valeria, quien le fue entregando testimonios gráficos como el de la aurora boreal artificial sobre un tajamar expandido tras las fachadas inmaculadas del Reloj Público:


- Esto es mucho más extraño que aquellas postales del Peñón de la Amistad y el de la Despedida.

- Intentá leer el reverso.


- Imposible, parece escrito en otro idioma.

- Si no es un código personal, puede que se trate del lenguaje local de un 1948 que no pertenece a nuestra línea histórica.

- Un pasado alterno en el que los fenómenos meteorológicos fuera de contexto, son una atracción turística controlable.

 - O un simple registro de otra anomalía espacio temporal.

- ¡Como la manifestada en La Gruta!

- Exacto, salvo que en nuestro presente es interpretada como una técnica primitiva de retoque fotográfico.

Valeria contempló el asombro que iluminaba los ojos de Martín y decidió que era el momento preciso para cederle dos postales que había reservado desde el mes anterior.

- Compará estas tarjetas.


Dos versiones diferentes del Reloj Público desafiaron la inteligencia del comunicador social, cuyo visible entusiasmo no fue interceptado por la curiosidad.

- No me resultan extrañas. La torre art déco fue el proyecto que sacó el segundo premio en el concurso del monumento conmemorativo por los 350 años de la ciudad, la neocolonial es una recreación artística del mismo reloj luego de ser modificado a pedido del jurado y antes de construirse.

- Usá la lupa.

Martín acercó el lente al utópico zigurat coronado por una esfera y pudo ver detalles que excedían lo representativo: en la copa del sauce descubrió un hornero construyendo su nido de barro, algunas hojas secas acumuladas por el viento contra los peldaños de la puerta de acceso, varias palomas emprendiendo el vuelo desde los balcones.

- ¡Impresionante! ¡Es real!

- En los innumerables pasados posibles, existe uno para la Altaria que concretó todos sus sueños, incluso los más disparatados.

- ¿Cómo puede ser posible?

- Por obra y desgracia de un cronoviajero cuyas incursiones están alterando la trama del tiempo.


TIEMPOS

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 6/19/2019 12:00:00 a. m.

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1968

Nadie detectó que se había alejado de la cocina con los bolsillos rellenos de ciruelas pasas y la curiosidad inaugurada desde que había aprendido a caminar. Fue directo a la sala donde los muebles de madera oscura, apenas atisbados en la visita anterior, lo aguardaban con los cajones cargados de maravillas.

Tropezó con la alfombra de arabescos rojos y azules pero no cedió al llanto porque sobre una mesita con tapa de mármol negro, una bandeja de plata le ofrecía algunas tarjetas con paisajes. La novedad le había ganado al susto.



Una de ellas presentaba garabatos de tinta que todavía no podía comprender y la dejó caer apenas escuchó unos pasos que se aproximaban. Se ocultó tras la rúbrica de haya de una mecedora y a través del esterillado del respaldo, espió cómo su abuela postiza lo miraba sonriente.

- What are yo doing Darling?

Salió de su escondite y estiró los brazos hacia la abuela inglesa que no era la suya, pero por la que sentía tanto cariño como la que compartía su sangre.

- Así que te gustan las postales… Ya aprenderás a escribirlas, son ventanitas de belleza, amor y tiempo que envío a mis hijas que viven en Buenos Aires.

- Quero na…

- Entonces, ¿Se te antoja una manzana?

Walterio asintió con la cabeza, parpadeando unas largas pestañas, sobre el asombro de sus ojos infantiles.

APREMIO

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 11/16/2018 12:00:00 a. m.

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El Licenciado Pezzoni se asoma por los vidrios repartidos y no ve a nadie apostado y esperándolo en la vereda. Aprovecha esos minutos de soledad para recuperar su ejemplar del Diario Quelonio del sendero de acceso a la casona de granito rosado. Entre sus páginas, una imagen del tajamar le anticipa que leerá su nombre entre las noticias destacadas:


“ANUNCIO FALLIDO

El pasado lunes 15 de octubre, se desarrolló en el Sierras Hotel, una conferencia de prensa convocada por el Licenciado Adriano Pezzoni (presidente del Centro Filatélico) y el Profesor Ósman Iglesias Goliardo (titular de la Sociedad Dieltológica). La misma tuvo por objeto comunicar el descubrimiento del acceso al túnel jesuita, cuya leyenda alimentó por años el imaginario local.

El evento, que concluiría con la solicitud de prospecciones arqueológicas en la explanada del Reloj Público, se vio interrumpido por la inesperada presentación de una alumna del Profesor Goliardo (cuyo nombre reservaremos por tratarse de una menor), acusando a los investigadores de haberle robado el ensayo que fuera rechazado por su docente, para participar en las Olimpíadas de Historia.

Ante la multitud de preguntas que la situación desató entre los medios presentes, los anfitriones abandonaron el estrado notablemente avergonzados y sin dar ningún tipo de explicaciones. Las autoridades municipales desestimaron iniciar excavaciones, mientras que los directivos de la institución a la que pertenece el profesor, informaron que se encuentra con licencia psiquiátrica.”

Terminada la lectura, se dirige a su estudio para intentar relajarse con un disco de Richard Clayderman, pero mientras prepara el vinilo, suena el teléfono. Duda en responder y deja que el contestador automático tome la llamada. Al identificar la voz quebrada del Profesor Goliardo, descuelga el tubo:

- ¿Ya la recibió?

- ¿A qué?

- ¡A la intimación!

- ¡Cálmese y explique Goliardo!

- Al parecer todo el material que usaba mi alumna, no era de ella…

- Discúlpeme, pero acaba de llegar el cartero.

- ¡Ahí está! Ya se enterará de lo que nos espera.

El Licenciado Pezzoni cortó la comunicación sin saludar y se dispuso a recibir el envío de lo que suponía un lote de postales del Casino del Sierras Hotel, pero no le entregaron un sobre y tuvo que firmar una planilla notificándose de una carta documento:

“Quien suscribe, se dirige a usted por la presente en relación a lo sucedido el pasado 15 de octubre del año 2018 en salones del Sierras Hotel. Durante el anuncio del presunto descubrimiento arqueológico en el predio del tajamar, se exhibieron imágenes y textos cuya autoría se encuentra registrada a nombre de la firmante. Ante el uso no autorizado e irresponsable de tal material, que conforma una obra ficcional en proceso de edición, se le intima a que en el plazo único y perentorio de 10 días, haga pública su disculpa en cada medio invitado a aquella conferencia de prensa, reconociendo la procedencia y naturaleza de los documentos plagiados, bajo apercibimiento de que en caso de incumplimiento, se iniciarán las acciones legales pertinentes. Queda Ud. Debidamente notificado.

Ariadna del Río.”

A Pezzoni se le cristalizó el aliento y se arrojó sobre el teléfono marcando el número de Goliardo.

- Acaba de llegar.

- Se lo advertí.

- ¿Qué vamos a hacer?

- Nuestro papelón es cada vez más grande.

INCURIA

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 11/09/2018 12:00:00 a. m.

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1958

Tras infiltrar la fotopostal del calicanto en la correspondencia de Ariadna, el otro altariano retorna al presente de su infancia, con la esperanza de interceptarse y convencerse de no asumir la soledad de los viajeros para iniciar una línea temporal diferente.

Lleva en su libreta de notas, una tarjeta en la que aparece el banco donde conoció a su mentor y piensa que sobre ese mismo asiento que está ocupando, se superponen simultáneamente sus versiones del pasado y del futuro como las capas de luz y fluidos químicos que imprimieron aquellos instantes en cada fotografía tomada desde la misma baldosa de la Plaza Solares:



La cuarta dimensión se rinde ante la altura y la longitud del claroscuro, multiplicando las ausencias en infinitas posibilidades. ¿Por qué debía ser un de-coleccionista si nunca se había interesado en recopilar nada? ¿Para qué asumió una responsabilidad tan ajena a su momento histórico?
Mientras se aguarda, juega negligentemente con los cristales de su cronoviatorem hasta que una mano en el hombro lo regresa a la conciencia de la mañana:

- No es conveniente manipular un dispositivo de traslación sin estar atento.

- ¿Qué dice?

- Tampoco es aconsejable auto interpelarse en el pasado.

- ¿Quién es usted? ¿De dónde viene?

- Los viajeros del tiempo carecemos de nombre, solo pertenecemos a cofradías diferentes. Soy un tagaciano.

- ¿Un qué?

- Posiblemente tu mentor nunca hablara de nosotros, pues para los altarianos, simplemente fuimos compiladores de sombras que nos perdimos en el pasado.

- Quisiera volver a mi presente y quedarme en él, quisiera desligarme de este aparato…

- Muchos envidiarían tu posición, eres el primer y único sucesor de un altariano que no proviene del futuro.

- No entiendo por qué me eligió.

- Porque nunca dejas de cuestionarte ¿Tienes idea de cómo llegó el cronoviatorem a tus manos?

- Me lo entregó el altariano antes de partir.

- Pero no es el suyo, porque sin un dispositivo de traslación no habría podido regresar al futuro.

- Lo sé, era el de su hija.

El tagaciano busca en su morral un par de fotografías de la joven evocada y se las pasa al otro altariano:


- Aquí la tienes en el doble portal temporal del Primer Paredón, poco tiempo antes de caer desde el peñón.

El otro altariano se queda contemplando las imágenes sin entender demasiado, el tagaciano sentencia.

- Casi pudo reunir los hemisferios separados de altarianos y tagacianos. Las dudas que hoy te acechan, continúan su propósito: encastrar la memoria idealizada con los hechos reales de una ciudad.

- Sacrifiqué mi presente por convivir con mi futuro.

- Entonces, busca a un discípulo, enséñale lo que aprendiste y funda un nuevo linaje que reconcilie la nostalgia.


URGENTE

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 10/02/2018 12:00:00 a. m.

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El Licenciado Pezzoni desgarró el envoltorio de papel madera y de su interior sacó otro sobre de menor tamaño en cuya cubierta estaba inserta una postal con una ilustración artística del Reloj Público. Pensó que el Profesor Goliardo guardaba una obtusa preferencia por los excesos de estilo y el protocolo del misterio. No se equivocó.




Desde una cuartilla manuscrita con elegante cursiva inglesa y acompañada de un origami, su colega de la Cofradía de Coleccionistas, se proponía inocularle una dosis doble del bacilo de la intriga y lo conseguía:

“Estimado Licenciado:

El propósito de la presente es confiarle un hallazgo documental, que atendiendo al recuerdo de aquellas apasionantes tertulias compartidas en nuestra juventud, quizás pueda interesarle por su potencial científico.

En el medio donde desarrollo mi actividad académica, las novedades no son frecuentes, sin embargo, las consignas didácticas a veces deparan sorpresas gratificantes y un simple ensayo sobre el patrimonio cultural local, puede transformarse en la semilla de un posible descubrimiento trascendental.

Se encuentra en mi poder, una postal extremadamente rara cuya calidad fotográfica no es la mejor pero que revela un poco conocido enfoque del tajamar, Puede observarse el tramo del murallón jesuita que fue demolido y la esquina antes de ser rellenada para la construcción del Reloj Público.
Lo que podría interpretarse como una sombra o un error de impresión en la tarjeta, queda esclarecido por un párrafo del documento cuya copia adjunto con esta carta y que se halla debidamente resaltado.

Si le parece bien, lo invito este domingo a tomar un café a mi casa de la calle San Martín 176 .

Lo espera atentamente,

Ósman Iglesias Goliardo.
Profesor de Historia.”

Adriano desplegó el origami del sol que acompañaba la carta y constató que se trataba de un facsímil del Siglo XIX con la firma de Manuel Solares. Lo que leyó en el artículo resaltado lo convirtió en una figura de esteatita:


“35º- Ordeno y mando que las composturas y reparos de la acequia que trae agua al tajamar, como que es en beneficio de todos los vecinos y pobladores de Altagracia, corra de cuenta de éllos este trabajo, cuando sean avisados por el patrón; así lo declaro para que conste.

36º- Ordeno y es mi voluntad que la arcada del túnel del tajamar sea tapiada a cal y canto sin que su puerta sea retirada, que las labores sean realizadas por dos peones contratados fuera de la Villa. Declárolo así para que conste.”..--




RECAUDO

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 8/31/2018 12:00:00 a. m.

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Ariadna abre el libro “Historia y evocación de Alta Gracia” de Miguel Alfredo Rizzuto, en la página 5, reconoce un paisaje clásico convertido en postal y piensa que el volumen podría servirle de guía para rastrear otras tarjetas que aún no ha podido incluir en su archivo dedicado a la villa serrana.

HISTORIA Y ARTE


EL TAJAMAR, LA IGLESIA, EL MONUMENTO Y CASA HISTÓRICA

Se detiene en la página 7 y lee las palabras del autor precedidas por un epígrafe:

“Esta tierra que siembro es mi patria y la quiero.
De ella me viene el canto, la fatiga, el dolor.
Mi ley está en herirla, en sembrarla, en quererla
Y en decir su alabanza, como en esta canción.

CARLOS CARLINO

Al realizar este libro, ha creído el autor contribuir eficazmente, al mayor conocimiento de la inmensa y apasionante historia de Alta Gracia, que el 8 de abril de 1953 ha cumplido su 365 aniversario.
La tarea se ha llevado a cabo, en base a documentos inéditos y materiales tomados de la bibliografía existente, que tenga algún valor, por su seriedad, veracidad o sentido artístico.
Se ha pretendido dar una reseña histórica y general, desprovista de la aridez del texto o del documento antiguo, que se haga accesible al público y despierte curiosidad y cariño por nuestro pasado, siempre lleno de evocación, de tradición y de poesía. Hay en el pasado argentino, un acervo histórico, que, como argentinos, tenemos el deber de…”

El crujido de una silla interrumpe la lectura de Ariadna, anoticiándola de no ser la única visitante de la biblioteca de calle Liniers. Una briza extraña, un aroma desconocido, la envuelve en un desasosiego repentino. Al girar la cabeza hacia la ventana, el tagaciano la aguarda con la mirada. Sobresaltada regresa al párrafo excedido de comas:


“…mantener y acrecer, con idealismo, desinterés y amor a la verdad.
Alta Gracia, rico venero histórico y estético, permitiría escribir un libro denso y nutrido. Por ahora, dado los móviles de esta obra, nos limitamos a dar la información esencial y de…”

La mano enguantada del tagaciano, cubre la página impidiéndole a Ariadna finalizar la lectura.

- Si realmente está interesada en el pasado de esta ciudad, le pido que me acompañe hasta la vereda, hay un libro que he rescatado para usted.

- ¿Cómo puedo confiar en alguien que se presenta de esta manera?

- Mis disculpas nunca serán suficientes por haberla asustado. Soy lector de sus columnas en “Diario Quelonio” y también estoy al tanto del comportamiento deshonesto que el Licenciado Pezzoni y el Profesor Goliardo tuvieron con sus ideas.

- ¿Y usted cómo lo sabe?

- Le dije que sigo sus publicaciones, por eso he decidido ayudarla.

Distendida, Ariadna se dejó convencer y abandonaron la biblioteca. En la calle el tagaciano sacó un libro de su morral y se lo entregó.

- ¿Conoce este título?


Un destello de entusiasmo recorrió la mirada de Ariadna.

- ¡La mítica novela de Marcelo Peyret! ¡El escritor maldito anatemizado por el cura párroco! ¿Cómo lo consiguió? Deben quedar muy pocos ejemplares que se hayan salvado del fuego.

- Eso ya no importa, ahora queda en sus manos, la ciudad merece una historia menos atada al romanticismo de los memoriosos.

ACERVOS

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 7/17/2018 12:00:00 a. m.

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“En el año 2580 aprendimos a dominar la cuarta dimensión, sin embargo abrir las puertas de la historia nos trajo nuevos dilemas éticos. En principio, la preparación física para la traslación temporal, produjo una mutación neuronal selectiva que puso en riesgo a la civilización ante la paradoja de perder por completo la memoria, cada vez que se pretendía recuperar un fragmento poco conocido del pasado. Luego aparecimos los coleccionistas y más tarde los saqueadores recorriendo épocas remotas en complicidad o en solitario para hacerse de pequeños testimonios cuyo valor fue aumentando en el mercado negro de curiosidades antiguas. Finalmente sobrevinieron los apologistas del efecto mariposa anatemizando contra cualquier incursión, por mínima que fuera, que pudiera alterar la línea del presente. Entre los afectados por la “amnesia del viajero” y la arenga sectaria de los opositores, se fue gestando el espíritu de la proscripción que hoy impide el uso de los dispositivos cronométricos para el viaje en el tiempo y la confiscación o destrucción de cualquier colección privada.


Inmunes a la mutación, nos fuimos reconociendo y agrupando en la clandestinidad bajo el pretexto de compartir hallazgos y adquisiciones. Álbumes y cofres se fueron abriendo durante semanas para desempolvar los recuerdos ajenos de turistas olvidados, pero poco a poco algunos camaradas dejaron de asistir a las reuniones y desaparecieron sin dar señales. Quienes continuamos, coincidimos en que tales ausencias eran responsabilidad del Superestado Global y ante una posible amenaza, tomamos una decisión: disgregar y dispersar nuestras colecciones antes que las autoridades se hicieran con ellas y las incinerasen. Cada uno restituiría a su época, aquellas piezas recolectadas con tanto sigilo y como un mecenas del Renacimiento, se encargaría de realizar aportes en lo posible anónimos, para enriquecer el archivo de cualquier memorioso, historiador o coleccionista que estuviera interesado en el patrimonio intangible del cuadrante espacio-temporal que habita. Ninguna intervención del futuro, debería interferir en el argumento existencial de los especialistas seleccionados.”

Memorias del primer altariano.

TEORÍAS

Posted by Walterio | Posted in , , , , , | Posted on 12/16/2012 12:00:00 a. m.

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“Una de las edificaciones emblemáticas que identifican a Alta Gracia es la torre de su Reloj Público, una construcción de casi cuarenta metros de altura que impone su presencia en el mismo centro de la ciudad, a la vera del jesuítico Tajamar.

A nivel de la calle, una puerta de doble hoja permite el acceso al edificio, en cuyo interior funciona una breve dependencia municipal destinada a ofrecer información turística a los cientos de paseantes que diariamente visitan la ciudad.

En lo alto de la torre, una vieja pero cuidada máquina de contar tiempo se anuncia indefectiblemente cada media hora con metálicas campanadas que en las alturas echan a volar a las inquilinas palomas y en la calle apuran el paso de los demorados.

Una calurosa mañana de febrero, las informantes turísticas abandonan alborotadas sus puestos de trabajo, pues en uno de los rincones del escueto recinto una extraña voluta de humo blanco se eleva lentamente a partir de una hendija abierta en el piso, próxima a la pared.

Ya en la calle, las sorprendidas mujeres comentan la rareza con un inspector de tránsito apostado en esa esquina y un puñado de ocasionales peatones.

“¿Están seguras?”, pregunta incrédulo el inspector desde su refulgente chaleco anaranjado. “Debe ser un pucho mal apagado”, asegura con tono petulante un tipo con pinta de saberlo todo. “Imposible, señor. Por tratarse de una dependencia pública, adentro está prohibido fumar”, puntualiza una de las empleadas.
 
 
Acuciados por el relato de las mujeres, un grupo de curiosos ingresa al edificio para comprobar el suceso con ojos propios. Uno de los hombres, el más joven y audaz de ellos, se acuclilla en el referido rincón y acerca su nariz a la fumarola, en un intento por identificar el origen del fenómeno. Sin embargo, no es el olfato el que le da una señal, sino su oído. “¡Escuchen!”, susurra el joven con un dedo en alto que solicita atención. Todos hacen silencio y sigilosamente avanzan a la vez -uno, dos, tres pasos; como si el grupo fuera una única entidad-, para poder oír un leve siseo que proviene del mismo resquicio a través del cual se desprende el vapor.

Afuera una sirena ensordecedora llega y se estaciona en la esquina, trayendo consigo un camión del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, el cual ha acudido urgente al nervioso llamado de una de las empleadas.

Hacha en mano, un ágil bombero ingresa al edificio para realizar una inspección y allí se encuentra con el grupo de hombres agachados en una de las esquinas del local. Éstos intentan explicarle lo que han descubierto, pero en ese instante una repentina vibración comienza a sacudir el suelo. Asustados, todos desalojan el lugar de inmediato.

En la calle la gente siente que la tierra tiembla bajo sus pies. Gritos de pánico comienzan a volar por los aires. Desconcertadas, algunas personas huyen de aquel sitio en busca de algún lugar seguro; mientras otras, paralizadas por el miedo, trastabillan como borrachos desequilibrados.

Aquella ligera espiral de humo que había aparecido en un rincón del Reloj Público se ha convertido ahora en una columna de vapor caliente que inunda el salón y que también aflora en el exterior del edificio, asomando por debajo de las escaleras de acceso y expandiéndose como una nube rastrera.

Los alaridos de horror se renuevan. El temblor se intensifica y trae consigo un ruido sordo que trepa por las piernas, avisando que abajo, algo se desgarra.

Un violento sacudón estremece la tierra y los cuerpos de los despavoridos ruedan por el suelo. Desde las alturas caen columnas de alumbrado público y trozos de mampostería que se desprenden de las fachadas y de los balcones.

En medio de esa confusión, el viejo y enorme reloj lanza la primera de las diez campanadas que compondrán su cuenta regresiva. Nueve. Ocho. Y la torre que lo alberga empieza a sacudirse en espasmos demenciales. Siete. Seis. Y la nube de vapor que emerge de su base se convierte en una tormenta blanca que chamusca todo lo que se le cruza. Cinco. Y el terremoto ahoga los llantos. Cuatro. Tres. Y la tierra se agrieta. Dos. Y el rugido aturde. Uno. Y el Reloj Público, ya cohete de piedra, empieza a ganar altura, arrastrando consigo a la ciudad toda. Sus agujas marcan las once y cinco de la última mañana de Alta Gracia y apuntan hacia un cielo celeste que ya comienza a abordar.
 
 
Mientras asciende, su figura es escoltada por un manojo de calles serpentinas que desde abajo parecen la estela de un cometa hecho de trapos.”

Del libro  “Teorías Acerca de la Desaparición de Alta Gracia”
JORGE FLORES SOLER (FANUE).


ORGULLO

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 6/20/2012 12:00:00 a. m.

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Vierte, azul celeste, blanco.
Océano, ola, cresta y espuma;
desplegando en el horizonte
su silencio bajo otros símbolos.
Ajenas luces, extrañas citas
que envenenan los ríos,
las espigas, el pan crujiente,
los ojos y las manos vacías.
.
Las estrellas boreales,
cubren estos campos.

¿Y la aurora y las alas?


El cóndor se desangra,
los salares se tiñen,
los cielos se enturbian.
Pero el sol, desde el centro,
sigue albergando
la misma esperanza.