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VENCIDO

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 12/09/2019 12:00:00 a. m.

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UNO

El plan de Mr Manfred Mullog, consistía en regresar a los futuros de aquel pasado intervenido en la tumba de Raúl Baron Biza, con el fin de repetir el saqueo y hacerse de las mismas joyas hasta el hartazgo. Pero la idea de abandonar a sus cómplices le surgió mientras las falsificaba, sin imaginar que el Licenciado Pezzoni y el Profesor Goliardo intercambiarían desprolijamente las réplicas y mucho menos que el otro altariano escogería el olivo para deshacerse de su cronoviatorem.


Su confiado individualismo le jugó una mala pasada y cuando conducía de noche hacia el faro abandonado, una epifanía le hizo perder el control del automóvil y se estrelló contra una señal de tránsito. Tras el impacto despertó bajo un haz luminoso que lo encandiló y cuando pudo incorporarse, se encontró en el centro de una habitación circular metalizada, rodeado por preceptores del Superestado Global que aguardaban para interrogarlo. Lo habían aprehendido. 


DOS

El otro altariano comenzaba a sentirse demasiado viejo, había nevado y su casa de La Bolsa parecía una postal navideña. A pesar de haber renegado de aquella misión encomendada por su mentor, un altariano que sacrificó a la hija para refugiarse en una línea temporal construida a su medida, involuntariamente ayudó a personas del presente y del futuro que ampliaron su familia. Recordó la última mudanza que hizo emerger el brillante constelado y decidió darle un destino para serenarse.


Viajó hasta Alta Gracia admirando la inusual jornada invernal, recorrió el parque del Sierras mientras los copos mullían los seíbos y se detuvo en el puente del lago que Thays trazó como un hijo del tajamar jesuítico. Hundió una mano en el gabán y extrajo el anillo que alguna vez luciera la aviadora. La bruma helada desdibujaba la silueta del hotel como un fantasma del Titanic, mientras los cristales de hielo se adherían al Cruz del Sur. Lo arrojó al lago donde naufragó como el transatlántico.


ALTERNO

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 11/25/2019 12:00:00 a. m.

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1998

Abrió los ojos y desde el mirador del casino, contempló los primeros indicios del infortunio: manchas de humedad ascendiendo por los muros con la sombra del abandono, caries en los balaustres y cornisas, anticipando el agrietamiento del orgullo.


Volvió a abrir los ojos y una pared de mampuestos grises se desgranó ante su presencia, algunas siluetas de huéspedes se evaporaron entre la bóveda de la conserjería nueva y los charcos que desangraban de barro a la alfombra desollada.


Deambuló entre perspectivas fugaces de un esplendor que naufragó como el Titánic, pisoteando los huesos descarnados de un futuro pasado, de un pasado incipiente, mientras los cortinados y manteles de hilo se deshilachaban como telarañas al viento.


Leyó superficies convertidas en palimpsestos, atravesó los salones desfondados, olió la madera carcomida por la desidia, escuchó el crujido voraz de las alimañas que usurpaban las baldosas que décadas atrás habían ocupado otras alimañas de apellidos grandilocuentes. Encontró un umbral.

El otro altariano despertó cuando todavía no había salido el sol, el sueño recurrente de una exploración por las ruinas del Sierras Hotel, culminaba en un sitio reconocible. 

Por la mañana, siguiendo un impulso, cargó algunas herramientas en su morral y se dirigió hasta la puerta que tardó diez años en encontrar.


La cicatriz del terrazzo, le indicó dónde debía hundir la piqueta para exhumar lo que todavía no recordaba por qué ni para quién. En siete golpes llegó al compartimiento secreto en el que su mentor había ocultado el "Códice Altariano". Solo le restaba envejecer para ponerlo en las manos indicadas.

URGIDOS

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 9/25/2019 12:00:00 a. m.

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2020

Acomodó una postal entre las hebras resecas del lazo que había atado para mejorar su regalo, aquella panorámica coloreada anticipaba desde el pasado, la luz crepuscular de su misión.


Arribó a la casa de granito rosado apenas el sol apagaba sus últimos destellos tras los cerros. La puerta se abrió, y en silencio extendió su presente de reconciliación.

Sorprendido, el Licenciado Adriano Pezzoni, recibió los tres vinilos de Richard Clayderman atados con un hilo sisal desmechado que el profesor Osman Iglesias Goliardo le ofrecía en la penumbra del atardecer.

- ¿Puedo entrar?

- Pensé que jamás volvería a verlo.

- Ya pasaron dos años.

El Licenciado se detuvo unos minutos en la postal y leyó su reverso:



- La humillación que sufrimos durará por siempre.

- No crea, estamos viviendo un presente poco memorioso.

- Tengo al menos dos de estos discos…

- Fíjese bien, todos están dedicados y autografiados para usted.

El Licenciado escrutó las portadas y descubrió con cierta desconfianza la caligrafía del pianista y un manuscrito personalizado con su nombre completo.

- Esto es imposible ¿Quién realizó una falsificación tan perfecta?

- Son genuinas, tuve la oportunidad de entrevistar al pianista.

- ¿Usted me está tomando el pelo Goliardo?

- Intento convencerlo para que reivindiquemos nuestros nombres.

- ¿Con más mentiras?

- Con viajes en el tiempo.

Goliardo sacó del interior de su gabán, un objeto extraño y a la vez familiar. Lo abrió, posicionó sus cristales interiores y seleccionó coordenadas. El Licenciado Pezzoni lo vio desaparecer y recomponerse en el interior de una esfera iridiscente.

- Esto es para su colección:


Al Licenciado Pezzoni le temblaron el corazón y las rodillas.

- Aunque ahora tengamos todo el tiempo del mundo, algunas circunstancias históricas nos apremian y condicionan. Vengo a proponerle junto a mi socio, la recuperación del diamante Cruz del Sur de Myriam Stefford.

AJORCAS

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 9/11/2019 12:00:00 a. m.

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En el salón fumador del Sierras Hotel, dos hombres se encuentran para realizar un intercambio que iniciará otra leyenda.

El más espigado y de mirada dominante, recibe del otro encorvado y con ojos ladinos, un estuche portando el encargo asumido en los primeros meses del año 1935.


Más tarde en su alcoba, el comitente revisa a través del cristal, el contenido de los recipientes gemelos cuya naturaleza haría dudar al mejor experto en gemas preciosas.


Las joyas de Myriam Stefford, replicadas a pedido de Raúl Barón Biza para despistar a los futuros saqueadores del vertical mausoleo de su esposa, apenas se diferencian por una minúscula señal grabada al ácido, en la base de uno de los fanales.

MANSIÓN

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 8/21/2019 12:00:00 a. m.

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UNO

Desertó hacia el pasado y construyó una casa de tres pisos al final de la calle adyacente a las galerías del Sierras Hotel. En siete meses pudo encuadrar desde las ventanas de su torre, cada punto cardinal del valle al que imaginó habitado por el futuro.


Entre las posibilidades que avizoraba, se imponía una ciudad jardín ecléctica de casonas pintoresquistas y paseos afrancesados. Desde la ventana sureña, apenas toleraba la insinuación imaginaria de basurales humeantes y arrabales polvorientos que disipaba agitando la cabeza.
Pero el futuro se despeñó una vez más desde el pasado y la casa de aquel ex Preceptor del Superestado Global fue vendida, habitada, abandonada y nuevamente enajenada como tantas otras que jamás pudieron completar aquella versión de Altaria que debía brillar entre las espinas de Paravachasca.


DOS

Empujó la puerta de vidrio y buscó una mesa opuesta al televisor anclado en el canal instilador de noticias, llamó al mozo. En su reconocimiento del entorno, descubrió una fotografía enmarcada de la casona que derribaron para emplazar una estación de servicio y la cafetería en la que acababa de pedir un té con limón y un muffin de vainilla.


Aunque con algunas modificaciones en la techumbre de la torre, era la misma que construyera para habitarla junto a la hija del altariano. 

Todo se había transformado demasiado y nada se ajustaba ni lejanamente a las prefiguraciones de otros cronoviajes alternos que había realizado. La clandestinidad lo forzaba a deambular en diferentes versiones de su tiempo, entre el esplendor y los escombros del amor y la soledad.

NEGOCIO

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 7/17/2019 12:00:00 a. m.

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2020

La vulgaridad ofendía profundamente a Mr Manfred Mullog y por ese motivo mudaba su presente a otros pasados que no le pertenecían, a pesar del acecho latente de altarianos, tagacianos y preceptores que conocían sus secretos más cuestionables.

Había presenciado la gloria de cada paisaje urbano, huyendo ante la mínima señal de decadencia y riesgo a ser descubierto por sus pares del futuro. Pero esta vez, su percepción lo indujo a detenerse en un trayecto temporal que no le era grato porque realizaría una transacción inusual.

Desayunó en el Sierras Hotel, rodeado por malas copias fotográficas que intentaban recrear algo del esplendor eclipsado por el abandono y una reconstrucción mediocre perpetuada en postales tan falseadas como las puertas cegadas que ritmaban sus galerías.


Pagó sin dejar propina y caminó hasta Barrio Sur donde atendía una casa de compra y venta de objetos que no alcanzaban la categoría de antigüedades. Llegó algo cansado, se tomó un respiro, levantó la persiana metálica y encendió las luces del salón.

Una notificación de su unidad celular le indicó que el último oferente había renunciado a continuar pujando en la subasta. Ya no extrañaría la reputación de su liquidado negocio de coleccionismo en la Capital, el cronoviatorem del otro altariano ahora era suyo.

LEGAJOS

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 6/14/2019 12:00:00 a. m.

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2028

Sentado ante una terminal informática del AMMA (Archivo Municipal de la Memoria Altagraciense), Martín Alarcón se dispone a revisar la Colección Altariana, con la premisa de hallar indicios que corroboren una extraña nota policial publicada en el diario Los Principios durante la primera década del siglo XX.

Se decide por las postales del Sierras Hotel circuladas a partir de 1908, especulando que algún huésped registrara sus impresiones sobre un hecho que debió quebrar su apacible estadía en la Villa.



Querido Hermano
todos los buenos augurios
que me deseaste a mí,
son los mismos para ti.
Que Dios te bendiga
conjuntamente con los
otros cadetes y felicidades
con todo el corazón.

Rubén F. Rodriguez

Cansado de leer saludos formales y entusiastas descripciones de paseos y reuniones sociales, cambia el rumbo explorando imágenes de los alrededores del Primer Paredón. Dos carpetas lo alertan con nombres similares:

PEÑÓN DE LA AMISTAD.
PEÑÓN DE LA DESPEDIDA.

La primera alberga un buen número de vistas del sitio natural cuyo interés turístico desapareció, con el paso de los años, bajo la sombra rala de los espinillos.

La segunda, apenas contiene una tarjeta cuya imagen es idéntica a otras ya consultadas en la carpeta anterior pero con el epígrafe cambiado.



Afortunadamente, presenta un manuscrito interesante:


2-3-920
Querida amiga:

¡Acabo de encontrarla en esta postal!
Y recordé aquel picnic que tantas veces comentó,
cuando alguien en el hotel narró la historia que a usted
tanto la conmoviera sobre la difunta sin nombre.
Regreso a mediados de mayo.

Le saluda desde estos bellos paisajes, Delfina.

Sra Margarita Alvear Ayacucho 1402 Capital

Martín Alarcón transfirió una copia del documento a su AVP (Ático Virtual Privado). La mención de “la difunta sin nombre” lo alentaba a continuar investigando aquel suceso extraviado en los espinales del tiempo.

UCRONÍA

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 6/12/2019 12:00:00 a. m.

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1918

Se miró al espejo oval con cierta timidez, la estadía de tres meses en Córdoba había encendido sus mejillas con un tono saludable que los ociosos salones de La Recoleta, le habían arrebatado entre recepciones protocolares y té canastas. Se acomodó el sombrero para que las alas pendularan sobre sus hombros, destacando las camelias y ornamentos de gasa y pensó que aquel paseo final la llenaría de zozobra ante el regreso.

Su esposo la aguardaba en la terraza, junto a otros huéspedes que ya habían abordado los carruajes dispuestos para la travesía. Los cocheros anunciaron que tomarían el té al pie del cerro que había originado una leyenda:


La comitiva tomó rumbo oeste y cruzó el arroyo buscando el Primer Paredón. Al llegar al sitio, algunas mesas y sillas plegables los esperaban para compartir una merienda previa a la fotografía grupal. Las mujeres tomaron asiento mientras los mucamos del hotel servían infusiones y delicias hojaldradas, los hombres intercambiaban noticias sobre los últimos eventos sucedidos en la universidad mediterránea. Cierta incomodidad se escurría en los gestos ante ese inesperado brote de rebeldía juvenil que buscaba un compromiso institucional más científico y democrático con la sociedad.

El grupo se reunió nuevamente bajo la invitación de ascender al Peñón de la Despedida, ella volvió a acomodarse el sombrero y preguntó a una compañera de viaje si conocía el mito que hiciera famoso a ese lugar. La señora le respondió que una década atrás, una joven habría terminado con su vida sin dejar rastros sobre su origen y que desde entonces, el paraje había cambiado de nombre.

- Antes se llamaba “El Peñón de la Amistad”, pero los viajeros comenzaron a nombrarlo como lo conocemos ahora.

El fotógrafo dio las directivas para que los huéspedes del Sierras Hotel, posaran inmóviles antes de ser convertidos en una postal que atravesaría el tiempo con un nuevo enigma a resolver:



RAPACES

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 11/02/2018 12:00:00 a. m.

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Mr Manfred Mullog, traspuso la puerta y halló el comedor vacío, su puntualidad no coincidía con la de los demás huéspedes del Sierras Hotel pero la situación le recordó aquellas imágenes promocionales que ilustraban las tarjetas y folletos del establecimiento que alguna vez le vendiera a Ariadna del Río.



Buscó su mesa, cercana a la galería y aguardó la llegada del invitado. Un matrimonio rosarino y dos familias porteñas comenzaron a ocupar las sillas circundantes intercambiando saludos, los mozos iniciaron el servicio. Cinco minutos más tarde, de traje oscuro y sin sombrero, ingresó Eduardo Valfierno. 

- ¿Y bien, de que se trata esta vez?

- Es algo más simple, un documento histórico.

- Pero…

­­- Entiendo, usted habría preferido una obra de arte, pronto tendrá La Gioconda a su disposición.

- ¿Cómo lo sabe?

- Del mismo modo que anticipé su bancarrota y puse en su camino a Yves Chaudron.

- Supongo que no podré hacerle ninguna otra pregunta.

- Al menos si quiere continuar con este nivel de vida.

- Vaya crueldad la suya…

 - Acá tiene el texto original del Testamento de Manuel Solares, el verdadero fundador de esta ciudad.

- Un trabajo caligráfico…

- Deberá reproducir la página señalada incluyendo el siguiente artículo apócrifo.

- ¿De qué modo?

Mr Mullog eleva su copa de champagne y propone un brindis, Valfierno se queda expectante. Ninguno sabe que ese mismo cristal, presagiará el derramamiento de sangre en un futuro cercano.

- Usted ya sabe cómo.

- Quizás conozca a las personas adecuadas.


SAGACES

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 10/19/2018 12:00:00 a. m.

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Para Mr Manfred Mullog, el local había tenido una concurrencia notable por ser jueves. Decidido a cerrarlo media hora antes, se abstuvo al ver un hombre elegante detenido ante la puerta de cristal.

Lo hizo pasar presintiendo una curiosa familiaridad con el desconocido, que no tardó en demostrar su interés temático:

- Quisiera ver todo el material disponible sobre el SierraHotel de Alta Gracia.

- ¿Sabe usted que MIS PRECIOS…?

- ¿Es necesario que me lo advierta? Sus PRECIOS… -impostó la voz- “son los más acomodados en el mercado del coleccionismo”. Odio el regateo.

- Muy bien, algo debe estar pasando ante este renovado interés por esa villa serrana.

- Sí, estoy al tanto.

Mr Mullog le alcanzó una caja con sobres de acetato, la primera postal desplegaba el horizontal esplendor del edificio encallado en una loma:


- Si Agatha Christie lo hubiera conocido, quizás habría escrito una novela titulada: “Crimen en el Sierras Hotel”.

Mr Mullog, comenzó a inquietarse, su ritmo cardíaco se aceleró de manera repentina.

- Un hermoso edificio que merecía un destino mejor.

- Honestamente no he tenido la oportunidad de conocerlo.

El hombre elegante introdujo la mano derecha en su chaleco y extrajo una fotografía antigua que puso al alcance de la sorpresa de Mr Manfred Mullog.

- ¡Qué extraño! En esta tarjeta de 1930 usted aparece junto a dos damas en la terraza del establecimiento.


Mr Mullog palideció sin poder disimular su incomodidad pero intentando una explicación razonable.

- El pasado suele hacernos jugarretas bastante extrañas…

- Mr Mullog, no es preciso que finja ante mí, usted es un saqueador temporal que llegó del futuro y se quedó habitando clandestinamente este presente.

- Voy a pedirle que se retire.

- No está en posición de solicitarme nada, si quisiera podría entregarlo ya mismo ante un Preceptor, pero elegirá seguir viviendo sin sobresaltos ¿verdad?

- ¿Qué desea?

- Necesito algunos documentos apócrifos.

- Falsificarlos no es una tarea simple.

- Usted es un excelente gestor, aproveche los contactos que tiene dispersos en el pasado: calígrafos, impresores, fotógrafos pioneros del trucaje, dibujantes, editores…

- ¿Cómo es que sabe tanto de mí?

- Porque soy un tagaciano.

LEALTAD

Posted by Walterio | Posted in , , , , | Posted on 9/07/2018 12:00:00 a. m.

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2598

Le quitó el polvo a su cronoviatorem y lo resguardó bajo un fanal invisibilizador, luego fue extrayendo de los bolsillos cada fotografía incautada y las revisó con una lupa.

La primera capturaba el espejismo de la villa serrana, surgiendo de una vegetación xerófila extinta tras siglos de depredación:




La segunda documentaba la presencia de vaya a saber qué vestigios de civilización primitiva, desgranándose a la luz de la ignorancia:




La tercera captaba un instante de solaz de aquellos antepasados que apenas alcanzaron a dominar la distancia entre sus viajes:



La cuarta registraba el interior de un espacio litúrgico construido en torno a la fe, una creencia resquebrajada por la ascensión del neo nihilismo.




El Superestado Global le había encomendado un rol antipático para los viajeros del tiempo que todavía continuaban desplazándose en la clandestinidad. Tras la proscripción, los Preceptores fueron entrenados para controlar sus sentimientos mientras perseguían a coleccionistas y saqueadores históricos. Su mayor mérito consistía en la absoluta carencia de nostalgia, sin embargo al contemplar la quinta postal confiscada, el pulso le tembló. 

Había en ese paisaje montañoso y de construcciones ferroviarias, un eco de familiaridad que lo dejó inactivo por algunos segundos. Al girarlo para buscar algún dato que explicara aquel arrebato inoportuno, encontró un manuscrito:

“Sra. Lola de Montenegro:
Un afectuoso saludo les envía a todos
desde estas hermosísimas sierras
en donde nos encontramos muy  bien.
La amiga que los aprecia,
Amparo.”

Recogió todas las postales, las colocó en el centro de su incinerador portátil y pulsó el encendedor.


Las memorias de Altaria y Tagacia, se confundieron en un manojo de cenizas que fueron succionadas por el ducto de vacío hasta la compostera colectiva.

(Las postales de la presente entrada, no forman parte de la Colección Villarreal).